Historia pensada

Juan Moreira: a 50 años de su muerte, la versión de un periódico de Lobos (1934)

Juan Moreira a 50 años de su muerte: Los detalles ocultos del drama según el semanario “Juvenil” (1934)

Miguel Ángel Schiel.


Mucho se ha discutido y escrito acerca de Juan Moreira y su verdadera historia. A propósito de cumplirse cincuenta años (1934) de la primera representación dramática policial y de que el tema volviera a cobrar vigencia en el debate público —principalmente tras un artículo folletinesco de Eduardo Gutiérrez publicado recientemente y el testimonio de Orlando Sanguinetti basado en un expediente judicial de 1875—, el semanario Juvenil de Lobos rescató en su edición del 19 de julio de 1934 documentos legales que echan luz sobre los hechos.

La verdadera historia del gaucho malo

De acuerdo con las constancias legales, la noche del 29 de julio en el hotel del vasco Ugartemendía, Moreira insultó a los alsinistas que allí estaban presentes. Sin embargo, a diferencia de los relatos míticos, se retiró sin disparar un tiro, demostrando que, en realidad, los hombres armados eran muy pocos en ese momento.

Los provocadores decidieron informar de la situación al comandante Berton, quien no dudó en intervenir y formó una comisión de tres soldados con el sargento Chirino. De Lobos iba con el comandante Berton el comandante de la Nación Francisco Bosch, Francisco Villamayor, el oficial Varela, un sargento y tres policías.

Elecciones en Buenos Aires y el trasfondo político

En 1874 tuvieron lugar tres elecciones importantes en la provincia de Buenos Aires. La primera de ellas se llevó a cabo el 1 de febrero y tenía por objeto elegir diputados nacionales.

Hombres como Alem, Pellegrini, Bernardo de Irigoyen eran candidatos alsinistas en esa elección. Precisamente la fecha antes citada hubo en la plaza de Saladillo un violento tiroteo entre mitristas y alsinistas que resultó en varios muertos y heridos.

Los días 22 y 26 de abril debían elegirse 54 electores de presidente y vice, y diputados a senadores provinciales. Entonces el gobernador de la provincia, don Mariano Acosta designó un comisionado que guardara el orden en Saladillo; esta misión recayó en el teniente coronel Carlos Forrest, quien fue al punto con 14 guardias nacionales al mando del capitán Berton. Entre ellos estaba el sargento Chirino.

Vuelta a Lobos

Terminadas las elecciones en el mayor orden, el destacamento que había ido a Saladillo volvió hacia Lobos con el objeto de tomar allí el tren.

Esto sería a fines de abril del año ya citado. En esa época andaba por Lobos el gaucho Juan Moreira acompañado de su compinche Julián Andrada. Su oficio era provocar a los alsinistas de ese partido, don Francisco Bosch, Manuel Caminos, Félix Arauz, Conrado Martínez y Casimiro Villamayor.

Moreira apareció la noche del 29 en el hotel del vasco Ugartemendía e insultó a los alsinistas que allí estaban. Pero se retiró sin llegar a los hechos, diciendo que al parecer él era muy hombre y ellos eran muy pocos. Los provocadores decidieron informar de la situación al comandante Berton y le hicieron comprender que era un bien público terminar con el mal.

Aceptó el comandante en intervenir y formó una comisión de tres soldados con el sargento Chirino. De Lobos iba con el comandante Berton el comandante de la Nación Francisco Bosch, Francisco Villamayor, el oficial Varela, un sargento y tres policías.

El encuentro

Llegaron al hotel «La Estrella». La policía se distribuyó por los alrededores. Los demás entraron. Moreira, Andrada y los suyos dormían . Así fueron sorprendidos y maniatados.

El comandante Bosch entreabrió una puerta y al ver a Juan Moreira, gritó: «¡aquí está el que buscamos!». Moreira tuvo tiempo de levantarse y preparar la puerta, vestirse y preparar el trabuco. Chirino comentaba años después este episodio y decía: «Mire que alarmar así cuando íbamos tomándolos dormidos a todos y sin derramar una sola gota de sangre».

Cuando Andrada estaba seguro, Chirino fue a golpear la puerta del cuarto de Moreira, gritándole: «¡Ríndase a la policía!» . Cuando Moreira creyó oportuno, abrió con ímpetu la puerta y exclamó: «¡La policía soy yo!» Y disparó un formidable trabucazo que hirió en el brazo al comandante Berton y al oficial Varela en la rodilla.

Todo el mundo se fue para no ver matar a un valiente, comentaba después Chirino con cierto dejo de humorismo.

Uno contra todos

Moreira salió con el puñal entre los dientes y el trabuco en la mano; avanzó hacia la pared con el objeto de dar un salto y escaparse. Chirino avanzó con la bayoneta en el costado y clavó la bayoneta en la cara al gesto; Moreira dejó caer el trabuco y tomó la daga con la cual seccionó tres dedos de la mano derecha a Chirino, obligándole a retirar su fusil y “caer desmayado de dolor”.

Moreira se dio cuenta enseguida que estaba sitiado y no insistió en saltar el tapial. Entonces quiso dirigirse a la pieza de de donde había salido. En esta circunstancia el guardia provincial Luis Lima, utilizando su fusil como una lanza, lo volteó de un bayonetazo en el pecho. Quien ultimó, pues, a Moreira, fue el policiano Luis Lima.

La verdadera historia y el destino final

En un carrito de dos ruedas, el cadáver de Moreira fue paseado por las calles del pueblo. Los pobladores estaban sorprendidos y no creían que se hubiera podido llevar a cabo semejante proeza, pues todo el mundo creía que el gaucho era invencible.

El cadáver fue llevado a la comisaría, en donde el doctor Del Mármol produjo el examen médico, siendo conducido de inmediato al cementerio. Esto último es el testimonio de Don Eduardo Forges, mayoral de la galera entre Lobos y Saladillo.

Se concluye de todo esto que la partida que dio con el gaucho no tenía por misión perseguirlo, sino que fue una función que se adjudicó accidentalmente.

Y ésta es la verdadera historia del gaucho cuyo nombre volvió famoso el folletín policial de Eduardo Gutiérrez y la personificación de que él hiciera Pepe Podestá en el picadero del circo Politeama, por primera vez la noche del 2 de julio de 1884.

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Fuente: “JUVENIL” – Lobos, jueves, 19 de julio de 1934, pág.6.

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